Acompañamiento especializado en el desarrollo emocional y conductual.
El niño aprende a identificar, expresar y regular sus emociones de forma saludable y adaptativa.
Se trabajan habilidades de atención, concentración y organización que impactan positivamente el rendimiento académico.
Fortalece la capacidad de relacionarse con iguales, resolver conflictos y desarrollar empatía.
La familia también recibe orientación para acompañar el proceso del menor y crear un entorno de apoyo.